viernes, 21 de febrero de 2014

Sucedio asi...


Todos los días en el banco hay un sinfín de personas que entran y salen, sin embargo hay un momento en la tarde que por algunos minutos reina la tranquilidad total, ese día tal vez porque era un jueves en que la tarde estaba tan relajada, ver un cliente entrar no es extraño, sin embargo es extraño que una persona entrara al banco con una gabardina larga cuando la temperatura estaba ya alcanzando los 26°C.

Lo observe y pensé que se acercaría a la caja y realizaría alguna solicitud sin embargo lo veía estar mirando a su alrededor como buscando algo, en esos momentos se activa mi sentido aracnico esto no está bien, se ve sospechoso, pensé tal vez viene con el ejecutivo de cuentas el cual en ese momento había entrado al baño, en el interior el gerente que como siendo un jueves casi viernes había llegado con una cruda y se había ido a dormir la mona en el archivo, Ana voltea y me mira, creo que le cruzo el mismo pensamiento, ¡Nos van a asaltar!

Se acerca a la ventanilla de la caja y pregunta,

-          están solas?

-          Este… ejemmm.. no  - conteste brevemente tratando de disimular mi nerviosismo – en un momento viene el ejecutivo o si gusta aquí está el gerente y le puedo llamar

-          No, no, no así está bien, oye y tienen cámaras

-          Por supuesto y le señale una de ellas – era tan obvio cualquiera que entra al banco observa que está lleno de cámaras, más me extrañaba y me ponía nerviosa su actitud

Le hago señas a Ana quien siendo la responsable del área toma el botón de pánico y lo mete en el bolsillo de su saco

El hombre sigue observando a su alrededor y así sin mencionar alguna otra palabra, zaz abre la gabardina y alcanzo a observar algo muerto e inerte en él, con los pantalones a las rodillas.

En eso grito, grita Ana, grito yo, grita de nuevo Ana, era como observar una caricatura nos movíamos en el pasillo de las cajas del banco de un lugar a otro, yo le gritaba el botón el botón, y ella a su vez donde está el botón, donde está el botón!

Por fin Ana aprieta el botón y no no el botón de pánico que traía en el saco, si no el botón que está en el área de cajas, al ser la alarma silenciosa seguíamos pensando que se escucharía un sonido algo que nos alertara que ya venían en nuestra ayuda, entra la policía y sin más esposan al degenerado quien iba feliz con una sonrisa de oreja a oreja.

Como no recordar esa anécdota, si fue la última que tuve en mi lugar de trabajo hace ya algunos años en mi natal Puebla, después de eso me enviaron nuevamente a cursos porque al parecer no había aprendido nada sobre los parámetros de la seguridad.

2 comentarios:

  1. Te sucedió a ti? eres de Puebla? Que loca anecdota!

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  2. ja ja, le paso a la amiga de una amiga, no puedo ventanearla ja ja.

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