jueves, 9 de febrero de 2017

Una de esas mañanas

Me subo en un pie, subo ambos pies, pongo todo el peso de mi pequeña humanidad (58 kilos y hay de quien me contradiga, recuerden que me pongo violenta) le digo al peque sube tu, sube un pie, sube el otro, nos subimos ambos y nada -  así como la telaraña, mandamos traer otro elefante - subimos al gato Pancho, a la gata Laika, toda la familia y ni así, por mas fuerza que hacíamos no logramos que se moviera.


Che birlos, solo logramos aflojar uno.


Después de 20 minutos voy y pido el marido prestado de mi vecina y asunto arreglado.


De esos días que amanece una llanta ponchada y pierdo mi titulo de superwoman, che llanta me ganó y no pude cambiarla, tuve que hacer acopio de toda mi paciencia en la mañana, asi que no respondo, portense bien, porque hoy mi porción de buena onda esta agotada


Un gracias enorme a mi vecina y a su marido, llegue a salvo a mi destino y sin tanta histeria, nada que el ponerle play a la música no logre relajarme.







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