viernes, 7 de abril de 2017

El abuelo y yo

Miércoles de ir a las oficinas de Agua y Drenaje a arreglar ese pequeño detalle de la reconexión del servicio.


Llego y desubicada, hasta que veo que algunas personas traen consigo un numero, pregunto donde lo obtengo, voy al modulo y me lo entregan, tranquilamente esperando ser atendida 4 ejecutivos y el numero 68 en la pantalla, mientras mi ticket dice 71, bueno son pocos turnos, en algún momento me atenderán.


Unos minutos mas, llega un adulto mayor y se sienta a mi lado y me empieza a platicar fijese que vengo a checar un recibo y bla bla bla, primero pensé que señor tan raro, tuve que poner atención por educación, pero después ya no fue difícil escucharlo, me agrado tanto, me dije si hubiera tenido un abuelo me hubiera gustado que fuera como el (ambos abuelos fallecieron antes de que yo naciera) seguí escuchándolo y mientras sonreía y bromeaba conmigo me tocaba el brazo, no fue difícil aceptarlo, si alguien me conoce sabe que el contacto físico si no soy yo la que lo propicia me es incomodo, en la oficina saludo a varias personas, incluso puedo darles un abrazo, no se diga a mis amigas, sin embargo me pareció tan natural con el maestro, sabrán que era maestro jubilado de preparatoria, bromeamos un rato, me conto que vive con 2 hijos y el recibo siempre $50 pesos cuando de pronto le ha llegado uno de $1,000 y me dice usted sabrá somos hombres y la verdad los hombres somos mas sucios a veces ni nos bañamos, ja ja ja, me tenia atacada de la risa.


Y siguió platicando que era Ingeniero, así que la platica se desvió sobre calderas, tiempos de antes, mantenimientos y de pronto hablábamos del clima y una helada en el año no se que y me dice tu has de haber estado muy joven, cuantos tienes 34 o 35, nooo nooo en ese momento me lo quería llevar a mi casa y adoptarlo como mi abuelo, le sonrío y le digo que no, me dice 38, le respondo negando con la cabeza, no le creo 40, pero ni los aparenta, díganme si no era como para que lo adoptara y lo adorara, en eso que reía, yo le tocaba el brazo con aquella familiaridad de que fuéramos abuelo y nieta.


No pregunte su nombre, de pronto fue mi turno, me levante, termine el tramite que tenia que realizar y el tenia el siguiente numero, así que solo le sonrío y le digo sigue usted.


Esos momentos en la vida que te encuentras gente tan jovial y amable, que hacen que salgas caminando y sonriendo.


Hasta hoy reaccione, como es que no le pedí su nombre y contacto, tal vez alguna tarde pudiera ir a visitarlo y tomar un té o como no le di un abrazo de despedida.


No creo que lo vuelva a ver, pero me dio gusto por unos minutos sentirme nieta, escuchar anécdotas y regresar al trabajo con una sonrisa.









1 comentario:

  1. Hola muy buenos días quisiera saber quién tiene los derechos de autor de la imagen del abuelo?

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