viernes, 27 de octubre de 2017

Coincidir

Todos los días sonreía, siempre sonreía, algunos días el dolor era intenso, pero igual sonreía, hace tiempo le habían dicho 5 años maximo. Probabilidades, ninguna, esperanza, ninguna.

Así que ese dia decidió tirar todo el equipaje que venía cargando desde hace años, esa infancia interrumpida, ese moustro que le quito su voluntad, esa manipuladora que le rompió sus alas.

Ese dia comenzó a vivir como siempre quiso, no era nada fuera de lo común, simplemente vivir, tiro el equipaje y fue feliz.

Decidió ser su mejor versión, decidió disfrutar, reir, soñar y empezó a dejar ver esa luz y mostró todo lo que siempre guardo y le gustó esa sensación de libertad.

Sus metas cambiaron, sus prioridades también, algunas veces deseaba algo que decidió dejar en el olvido, pero aún así no estaba lista, tenía mucha prisa por vivir. Muchas veces dudaba que existiera y otras veces deseaba que existiera y un dia la raptara.

Y su vida continuo hasta que un dia el saludo y no ofreció nada, sus promesas fueron tan pequeñas, pero ella dio mas de lo que debia, dio sus sueños, sus ilusiones, sus desvelos, sus sonrisas; fue precavida, pero ya no había nada que pudiera hacer estaba perdida.

Y sus cuerpos se enroscaron, se deseaban, se probaban, se saboreaban, no hubo silencios, hubo solo pequeños gemidos que se fundian al unisolo del ruido del viento en la ventana.

Nunca le dijo lo que sentia, nunca pronunció un te amo, pero acaso era necesario decirlo, no era mejor demostrarlo.

Sin embargo esa historia no estaba predestinada a hacerse realidad. 

Y un día ella leyo donde el decia te amo a alguien mas y decidio dejar de autoflagelarse, el nunca prometio nada, el nunca dijo nada, tal vez nunca sintió nada por ella, tal vez solo fue esa sensacion de mariposas en el estomago, decidió ya no enviar ese mensaje, decidió callar su voz, el seguia viendo su teléfono todas las mañanas esperando escucharla esas risas al otro lado del teléfono, ese mensaje positivo que siempre le daba, esas palabras melosas que lo hacían sonreir por la mañana, pero ella decidió salir de su vida, el no se lo pidió, pero no hacía falta ella lo entendía, el ya amaba, comenzo poco a poco a desintoxicarse, lo comparaba con una droga y le urgia entrar en rehabilitacion, así que un dia dejo de seguirlo para dejar de sentir ese dolor en su corazon, otro día dejo de contestar sus mensajes, otro día cambio su número telefónico, otro día lo bloqueó de su vida y simplemente ella desapareció.

El continuo viviendo, crecio, tuvo éxito en lo que lo apasionaba, un dia decidio casarse, tal vez si se enamoró, tal vez por fin amaba, tal vez ella ya ni se enteró.

Ella continuo, conquistó sus metas, viajó a Ljubjana, continuo sus aventuras, siguió sonriendo, siguió soñando. Los doctores le dijeron 5 años, ya lleva 6 y cada día da gracias por ese regalo de abrir los ojos cada mañana, sólo 4 años mas decia su plegaria y confiaba que los cumpliria y volveria a rogar por 5 años mas.

Y el miro hacia atras y se dio cuenta ella era amor, ese que tanto busco, ese que tanto soñó, simplemente pensó a ella no le interese.

Hay historias que no están predestinada a escribirse.

Aunque coincidan en una intersección, no pudieron coincidir toda la vida.



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